DEVOCIONAL DIARIO

Ezequiel 3.1-5.
Para que el profeta sea fiel en anunciar las Palabras de Dios, debe ser fiel en comer las Palabras de Dios. En el caso de Jeremías, dice que encontró la Palabra de Dios y las devoró; en el caso de Ezequiel, Dios le entrega el libro que en el tiempo de Ezequiel era un pergamino, y la voz le ordena comer los pergaminos, el profeta obedece, cuando lo come, tiene sabor a miel, es dulce, tal como lo dice en el libro de Proverbios y en el Salmo 19, las Palabras de Dios son más dulces que la miel del panal; pero al caer al estómago se vuelve amargo, porque cuando comemos las Palabras de Dios descubrimos que debemos cambiar, porque la Palabra de Dios tiene vida y poder y es penetrante como dice en Hebreos 4, además es transformadora. Todo seguidor de Jesús debe someter su vida a la Palabra de Dios para que cumpla su función transformadora. El profeta no solo come las Palabras de Dios y es transformado por esas palabras, también debe anunciarlas como el atalaya anuncia que llega la mañana, como el que alerta al pueblo lo que está por suceder, en este caso es cuáles serán las consecuencias de la injusticia y falta de compasión.

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Este post fue publicado el lunes 13 septiembre 2021
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La hierba se seca y la flor se cae,
pero la palabra del Señor permanece para siempre.


1 Pedro 1.24b-25a DHH

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