DEVOCIONAL DIARIO

Ezequiel 3. 23-24.

Para la mente humana puede ser uno de los mensajes más raros. La orden de Dios fue, entra en tu casa y quédate quieto, encerrado. ¿Cómo reaccionarías a una orden de ese tipo? Muchas veces nosotros creemos que agradar a Dios es hacer cosas para él, según la Biblia, agradar a Dios es obedecerle, no es cuestionar sus mandatos, o poner en tela de duda su sabiduría. Los profetas en la Biblia recibieron indicaciones que a nuestro entender y muchas veces según nuestro pensamiento religioso debemos desgastarnos para Dios y cuando nos encontramos con el consejo de parar en medio de todo lo que hacemos, ponemos en duda que Dios nos habla, porque nuestro pensamiento nos dice que debemos seguir; nuestra primera reacción es preguntar, ¿eres tú Señor, quien me habla? Quedarse quieto es algo inconcebible en un mundo donde hay que tener éxito, mostrar que puedes, demostrar tus capacidades. No solo fue quedarse encerrado en su casa, sino también quedarse en silencio, según la Biblia, quedaría sin capacidad de hablar. Esta condición fue parte del mensaje que Dios, la quietud nunca es una pérdida de tiempo es una decisión de obediencia, de confianza en Dios, es cuando decimos de corazón, confío que tienes completo control de mi vida. Te atreverías a parar para escuchar a Dios.

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Este post fue publicado el viernes 17 septiembre 2021
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La hierba se seca y la flor se cae,
pero la palabra del Señor permanece para siempre.


1 Pedro 1.24b-25a DHH

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