Sociedad Bíblica Peruana
13/1/2022

DEVOCIONAL DIARIO

Salmo 23.1-3

Nos concentramos ahora en «Junto a aguas de reposo me pastoreará». Los invito a ver el paralelismo entre esta frase y Juan 7.37-38. «Jesús se puso en pie y alzó la voz, diciendo: Si alguno tiene sed, venga a mí y beba. El que cree en mí, como dice la Escritura, de su interior correrán ríos de agua viva.» Jesús se ofrece a sí mismo como esas aguas de reposo a donde el Pastor nos lleva, observen bien, Jesús es el Pastor y es el manantial de aguas frescas y el creer en Él hace que fluyan de su interior la frescura del manantial de vida.

En Jeremías 2.13, Dios le pide al profeta que de un mensaje: «Porque dos males ha hecho mi pueblo: me dejaron a mí, fuente de agua viva, y cavaron para sí cisternas, cisternas rotas que no retienen agua». En este mensaje, Dios denuncia al pueblo, que lo abandonó a Él como la fuente de agua viva para buscar sus propios medios. Ambos pasajes muestran la insensatez de las ovejas, quienes cuando sienten miedo, no piensan en su pastor solo huyen, dejando la seguridad amorosa del pastor y caen en un mayor peligro. Ambos lugares seguros, los pastos y los manantiales de agua son Dios mismo, si ustedes ven el detalle comprenderán mejor que Él nos rodea, estamos en su mano, es nuestro muro de protección, quien nos da lo necesario, quien nos da el sustento tanto físico, como emocional y espiritual.

Como oveja que eres del Señor, no olviden quien es la fuente de tu existencia completa. También, en el encuentro de Jesús con la mujer de Samaria, le dice: «Si conocieras el don de Dios, y quién es el que te dice: Dame de beber; tú le pedirías, y él te daría agua viva.» Juan 4.10 y en el mismo diálogo, Jesús le reafirma «el que bebiere del agua que yo le daré, no tendrá sed jamás; sino que el agua que yo le daré será en él una fuente de agua que salte para vida eterna.» Juan 4.14. En ambas, Jesús se presenta como esa fuente de aguas tranquilas que saciará nuestra sed, ovejas, solo necesitamos dejarnos guiar a esas aguas eternas que fluyen de Él, así como fluían del trono de Dios y un río de aguas sanadoras en el libro de Ezequiel y en el Apocalipsis 22. 1, qué nos dice: «Después me mostró un río limpio de agua de vida, resplandeciente como cristal, que salía del trono de Dios y del Cordero.» Junto a este río limpio esta el arbol que da sanidad para todas las naciones.

Y en Apocalipsis 21.6, cuando nos anuncia el cielo nuevo y la tierra nueva, Jesús vuelve a decir: «Y me dijo: Hecho está. Yo soy el Alfa y la Omega, el principio y el fin. Al que tuviere sed, yo le daré gratuitamente de la fuente del agua de la vida.» Hoy te lo ofrece, puedes disfrutarlo desde hoy, ese manantial de aguas a donde nos guía el buen pastor.

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