Sociedad Bíblica Peruana
21/12/2021

LECTURA TEMÁTICA

Esperanza en su reinado de Paz

Deuteronomio 10.12—11.7

Lo que Dios exige

12 »Y ahora, Israel, ¿qué es lo que el Señor tu Dios pide de ti? Solamente que temas al Señor tu Dios, que vayas por todos sus caminos, y que ames y sirvas al Señor tu Dios con todo tu corazón y con toda tu alma; 13 que cumplas sus mandamientos y estatutos, los cuales hoy te ordeno cumplir, para que tengas prosperidad. 14 Fíjate bien: Los cielos, y los cielos de los cielos, y la tierra, y todas las cosas que hay en ella, son del Señor tu Dios. 15 Solamente de tus padres se agradó el Señor, y los amó, y de entre todos los pueblos escogió a su descendencia después de ellos, es decir, a ustedes, como hoy pueden verlo. 16 Así que circunciden el prepucio de su corazón, y no sigan siendo obstinados, 17 porque el Señor su Dios es Dios de dioses y Señor de señores; es Dios grande, poderoso y temible, que no hace acepción de personas ni acepta sobornos; 18 que hace justicia al huérfano y a la viuda, y que ama también al extranjero y le da pan y vestido. 19 Así que ustedes deben amar a los extranjeros, porque ustedes fueron extranjeros en Egipto.

20 »Al Señor tu Dios temerás, y sólo a él servirás, y a él seguirás, y por su nombre jurarás. 21 Él es el objeto de tu alabanza; él es tu Dios, que ha hecho contigo todas estas cosas grandes y terribles, que con tus propios ojos has visto. 22 Cuando tus padres emigraron a Egipto, eran sólo setenta personas. Pero ahora el Señor ha hecho de ti un pueblo tan numeroso como las estrellas del cielo.

La grandeza del Señor

11 »Amarás al Señor tu Dios, y todos los días cumplirás sus ordenanzas, estatutos, decretos y mandamientos. Sepan bien hoy, que no estoy hablando con los hijos de ustedes, los cuales no han sabido ni experimentado el castigo del Señor su Dios, ni su grandeza ni su mano poderosa, ni su brazo extendido, ni sus señales ni los hechos que realizó en medio de Egipto contra el faraón, el rey de Egipto, y contra toda su tierra, ni lo que hizo contra el ejército egipcio y sus caballos y sus carros de guerra, ni cómo precipitó sobre ellos las aguas del Mar Rojo, cuando venían en persecusión de ustedes, ni cómo hasta este día el Señor los destruyó; ni lo que hizo con ustedes en el desierto, hasta hacerlos llegar a este lugar; ni lo que hizo con Datán y Abirán, hijos de Eliab hijo de Rubén, de cómo en medio de todo Israel la tierra se abrió y se los tragó, junto con sus familias, sus tiendas y todo su ganado. Pero ustedes sí han visto con sus propios ojos todas las grandes obras que el Señor ha hecho.

Sociedad Bíblica Peruanav.4.18.8
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